Facebook X (Twitter) WhatsApp Telegram Email
 

 

Ciencias y medicina en Asturias

 

"El amor es física y química. La vida no es más que un

proceso químico, pero un proceso químico hermoso."

 

Es un privilegio trazar la trayectoria de Severo Ochoa de Albornoz, una de las figuras más formidables de la bioquímica del siglo XX. Su vida no solo refleja la edad de oro de la biología molecular —aquella que pasó de estudiar la célula como un motor químico a entenderla como un sistema de información—, sino también las fracturas geopolíticas de un siglo que obligó a la ciencia española a florecer en el exilio.

A continuación, se detalla un análisis multidimensional de su vida, su obra y su impacto imperecedero.

Contexto familiar y formación (1905-1931)

Orígenes y juventud

Severo Ochoa nació el 24 de septiembre de 1905 en Luarca (Asturias). Hijo de un abogado y hombre de negocios que falleció cuando Severo tenía solo siete años, su infancia estuvo marcada por la mudanza familiar a Málaga. Fue allí, durante sus estudios de bachillerato, donde despertó su fascinación por la biología, catalizada por un hito literario y científico: la lectura de los textos de Santiago Ramón y Cajal. La figura del Nobel aragonés le inoculó la idea de que en España, a pesar de las deficiencias estructurales, se podía hacer ciencia de vanguardia.

La edad de plata madrileña

En 1922, Ochoa se trasladó a Madrid para estudiar en la Facultad de Medicina de la Universidad Central. Su alojamiento no pudo ser más propicio: la Residencia de Estudiantes, el epicentro cultural y científico de la "Edad de Plata" española, donde convivió con figuras de la talla de Federico García Lorca, Salvador Dalí y Luis Buñuel.

Sin embargo, el encuentro más determinante para su futuro científico fue con el fisiólogo Juan Negrín (futuro presidente del Gobierno de la República). Negrín, director del laboratorio de fisiología de la Residencia, detectó de inmediato el talento de Ochoa y, antes de que este se graduara, lo empujó a la investigación activa.

Primeras investigaciones

Junto a su compañero de estudios Valeriano Valenzuela, y bajo la tutela de Negrín, Ochoa publicó sus primeros artículos científicos. Su foco inicial fue el metabolismo de la creatinina en el músculo. Diseñó un método microquímico innovador para cuantificar este compuesto en tejidos animales, lo que le valió una beca para viajar al extranjero incluso antes de doctorarse en 1929.

El periplo internacional y el exilio (1931-1941)

Ochoa entendió tempranamente que la fisiología se estaba transformando en química. Su formación posdoctoral se convirtió en un viaje por los templos de la bioquímica europea:

  • Glasgow (1927): Su primera toma de contacto internacional, trabajando en el metabolismo de la creatina.

  • Heidelberg (1929-1930; 1936-1937): Trabajó en el laboratorio de Otto Meyerhof (Premio Nobel en 1922). Aquí Ochoa se sumergió en la bioquímica del músculo y la glucólisis. Meyerhof fue una influencia intelectual colosal; en su laboratorio, Ochoa comprendió la importancia de las enzimas en el control de las reacciones energéticas celulares.

  • Londres (1932-1934): En el National Institute for Medical Research, colaboró con Henry Dale (Nobel en 1936), investigando la enzima glioxalasa y la función del sistema nervioso.

La fractura de la Guerra Civil

Ochoa regresó a Madrid en 1934 para asumir la dirección de la Sección de Fisiología del Instituto de Investigaciones Médicas. Sin embargo, el estallido de la Guerra Civil Española en 1936 desmanteló por completo las estructuras científicas del país. Consciente de que el conflicto bélico ahogaría cualquier posibilidad de investigación, y dada la compleja posición política de su mentor Juan Negrín, Ochoa y su esposa, Carmen García Cobián, tomaron la dolorosa decisión de abandonar España.

El periplo del exilio lo llevó primero de vuelta al laboratorio de Meyerhof en Alemania, pero el ascenso del nazismo (Meyerhof era de origen judío) obligó a una nueva huida. Pasó por la Universidad de Oxford (1938-1940) trabajando con Rudolph Peters en la función de la vitamina B1. Finalmente, en 1941, ante la inminencia de la Segunda Guerra Mundial en Europa, emigró a los Estados Unidos, incorporándose primero a la Universidad de Washington en San Luis y, poco después, a la Universidad de Nueva York (NYU), donde desarrollaría el núcleo de su obra cumbre.

El hito científico y el Premio Nobel (1941-1959)

La energía del motor celular

En NYU, Ochoa se convirtió en un maestro de la enzimología. Durante los años 40 y principios de los 50, desentrañó mecanismos cruciales del metabolismo intermedio:

  1. Metabolismo de carbohidratos y ácidos grasos: Clarificó pasos clave del Ciclo de Krebs (el circuito bioquímico central de la respiración celular). Fue el primero en aislar la "enzima condensante" (citrato sintasa), que une el acetil-CoA con el oxaloacetato para iniciar el ciclo.

  2. Utilización de la energía (ATP): Estudió la fosforilación oxidativa, el proceso mediante el cual las células convierten los nutrientes en ATP (adenosín trifosfato), la moneda energética de la vida.

El descubrimiento de 1955: La Polinucleótido Fosforilasa

En 1955, mientras investigaba la fosforilación oxidativa en la bacteria Azotobacter vinelandii, Ochoa y su colaboradora franconesa Marianne Grunberg-Manago aislaron una enzima que revolucionaría la biología molecular: la polinucleótido fosforilasa.

Al introducir esta enzima en un tubo de ensayo junto con ribonucleótidos difosfato (las piezas de construcción del ARN), observaron que los unía covalentemente, generando una larga cadena de ácido ribonucleico (ARN) sintético.

El error histórico productivo: En aquel momento, la comunidad científica creyó que Ochoa había descubierto la enzima responsable de replicar el ARN in vivo (la "ARN polimerasa"). Años más tarde se demostró que la función real de la polinucleótido fosforilasa en la bacteria no era sintetizar ARN, sino degradarlo (romperlo). Sin embargo, la capacidad de esta enzima para fabricar ARN artificial en el laboratorio abrió la compuerta para descifrar el código genético.

El Premio Nobel de 1959

El 10 de diciembre de 1959, Severo Ochoa recibió el Premio Nobel de Fisiología o Medicina, compartido con su antiguo alumno y amigo estadounidense Arthur Kornberg (quien había aislado la ADN polimerasa, la enzima que sí replica el ADN). El galardón premiaba sus descubrimientos sobre "el mecanismo de la síntesis biológica del ácido ribonucleico y del ácido desoxirribonucleico". Fue un hito que consagró a Ochoa en el Olimpo de la ciencia mundial.

El desciframiento del código genético (Años 60)

Tras el Nobel, el laboratorio de Ochoa en NYU se convirtió en uno de los cuarteles generales de la carrera más vibrante de la biología moderna: averiguar cómo las secuencias de cuatro bases del ARN se traducen en los 20 aminoácidos que forman las proteínas.

La rivalidad y colaboración con Nirenberg

En 1961, un joven y semidesconocido científico del NIH, Marshall Nirenberg (junto a J. Heinrich Matthaei), sacudió la ciencia al demostrar que un ARN sintético compuesto solo por uracilo (Poli-U) —fabricado precisamente con la enzima descubierta por Ochoa— producía una proteína compuesta únicamente por el aminoácido fenilalanina. El primer triplete estaba descifrado: UUU = Fenilalanina.

Esto desató una competencia feroz pero intelectualmente impecable entre el laboratorio de Nirenberg y el de Ochoa. Utilizando la polinucleótido fosforilasa, el equipo de Ochoa sintetizó polímeros de ARN con combinaciones específicas de bases (como adenina, citosina y guanina) para ver qué aminoácidos se incorporaban a las proteínas.

Aporte del laboratorio de Ochoa al Código Genético
Asignación de tripletes: Determinó la composición de bases de la inmensa mayoría de los codones (los tripletes de nucleótidos).
Mecanismo de lectura: Demostró que el código genético se lee en una dirección fija (del extremo 5' al extremo 3' del ARN).
Señales de puntuación: Contribuyó a identificar los codones de iniciación (que marcan dónde empieza a fabricarse una proteína) y de terminación (que marcan el final).

Aunque Nirenberg se llevó el reconocimiento principal (y el Nobel en 1968) por descifrar la secuencia exacta de los tripletes, las aportaciones metodológicas y experimentales de Ochoa fueron indispensables para completar la tabla del código genético.

Retorno, legado en España y dimensión humana

El regreso y la institucionalización de la bioquímica

A partir de la década de 1970, Ochoa comenzó a planificar su retorno a una España que iniciaba su transición a la democracia. No regresó con fines pasivos; su meta fue modernizar la infraestructura científica del país.

Su gran legado institucional fue la fundación en 1975 del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (CBMSO), un esfuerzo conjunto entre el CSIC y la Universidad Autónoma de Madrid. Este centro introdujo los estándares de exigencia, mérito y conexión internacional de la ciencia anglosajona, convirtiéndose en la cantera de las siguientes generaciones de bioquímicos españoles (como Margarita Salas y Eladio Viñuela, quienes se habían formado con él en Nueva York).

Dimensión humana: Carmen y la filosofía de la vida

La vida personal de Ochoa es indisociable de su esposa, Carmen García Cobián. Ella fue su anclaje emocional, la gestora de su vida diaria y su compañera incondicional en el exilio. El propio Ochoa reconocía que sin ella nunca habría alcanzado el Nobel. Su fallecimiento en 1986 sumió al científico en una profunda depresión de la que nunca se recuperó del todo; dejó de publicar y su salud declinó rápidamente.

En el plano filosófico, Ochoa era un materialista convicto y un humanista profundo. No creía en fuerzas místicas; para él, la vida era el resultado de una complejidad molecular asombrosa pero explicable a través de las leyes de la física y la química. Es célebre su reflexión sobre la existencia, que resume su cosmovisión:

"El amor es física y química. La vida no es más que un proceso químico, pero un proceso químico hermoso."

Severo Ochoa falleció en Madrid el 1 de noviembre de 1993, a los 88 años. Fue enterrado en su Luarca natal junto a Carmen, legando al mundo una obra que transformó la medicina moderna y demostrando que la rigurosidad científica y la pasión profundamente humana pueden coexistir en una misma mente brillante.

 


 

bable

 

Ye un privilexu trazar la trayeutoria de Severo Ochoa de Albornoz, una de les figures más formidables de la bioquímica del sieglu XX. La so vida non solo reflexa la edá d'oru de la bioloxía molecular —aquella que pasó d'estudiar la célula como un motor químicu a entendela como un sistema d'información—, sino tamién les quebres xeopolítiques d'un sieglu qu'obligó a la ciencia española a florecer nel exiliu.

De siguío, detállase un analís multidimensional de la so vida, la so obra y el so impautu imperecederu.

 

Contestu Familiar y Formación (1905-1931)

Orixes y mocedá

Severo Ochoa nació el 24 de setiembre de 1905 en Lluarca (Asturies). Fíu d'un abogáu y home de negocios que finó cuando Severo tenía namái siete años, la so infancia tuvo marcada pol treslláu familiar a Málaga. Foi ellí, mientres los sos estudios de bachilleratu, onde espertó la so fascinación pola bioloxía, catalizada por un finxu lliterariu y científicu: la llectura de los testos de Santiago Ramón y Cajal. La figura del Nobel aragonés inoculó-y la idea de qu'n'España, a pesar de les deficiencies estructurales, se podía facer ciencia de vanguardia.

 

La edá de plata madrilana

En 1922, Ochoa treslladóse a Madrid pa estudiar na Facultá de Medicina de la Universidá Central. El so agospiamientu nun pudo ser más afayadizu: la Residencia de Estudiantes, l'epicentru cultural y científicu de la "Edá de Plata" española, onde convivió con figures de la talla de Federico García Lorca, Salvador Dalí y Luis Buñuel.

Sicasí, l'alcuentru más determinante pal so futuru científicu foi col fisiólogu Juan Negrín (futuru presidente del Gobiernu de la República). Negrín, direutor del llaboratoriu de fisioloxía de la Residencia, dambió de momentu'l talentu d'Ochoa y, antes de qu'esti se graduara, emburriólu a la investigación activa.

 

Primeres investigaciones

Xunto al so compañeru d'estudios Valeriano Valenzuela, y baxo la tutela de Negrín, Ochoa publicó los sos primeros artículos científicos. El so focu inicial foi'l metabolismu de la creatinina nel músculu. Diseñó un métodu microquímicu innovador pa cuantificar esti compuestu en texíos animales, lo que-y valió una beca pa viajar al estranxeru inclusive antes de doctorase en 1929.

 

El Periplo Internacional y l'Exiliu (1931-1941)

Ochoa entendió ceo que la fisioloxía taba tresformándose en química. La so formación posdoctoral convirtióse nun viaxe polos templos de la bioquímica europea:

  • Glasgow (1927): El so primer contautu internacional, trabayando nel metabolismu de la creatina.

  • Heidelberg (1929-1930; 1936-1937): Trabayó nel llaboratoriu d'Otto Meyerhof (Premiu Nobel en 1922). Equí Ochoa somorguióse na bioquímica del músculu y la glucólisis. Meyerhof fue una influencia intelectual colosal; nel so llaboratoriu, Ochoa entendió la importancia de les enzimes nel control de les reaiciones enerxétiques celulares.

  • Londres (1932-1934): Nel National Institute for Medical Research, collaboró con Henry Dale (Nobel en 1936), investigando la enzima glioxalasa y la función del sistema nerviosu.

 

La quebra de la Guerra Civil

Ochoa regresó a Madrid en 1934 p'asumir la direición de la Seición de Fisioloxía del Institutu d'Investigaciones Médiques. Sicasí, l'españíu de la Guerra Civil Española en 1936 desmanteló por completu les estructures científiques del país. Concienciáu de que'l conflictu bélicu afogaría cualquier posibilidá d'investigación, y dada la complexa posición política del so mentor Juan Negrín, Ochoa y la so muyer, Carmen García Cobián, tomaron la doliosa decisión d'abandonar España.

El periplo del exiliu llevólu primero de vuelta al llaboratoriu de Meyerhof n'Alemaña, pero l'ascensu del nazismu (Meyerhof yera d'orixe xudíu) obligó a una nueva fuxida. Pasó pola Universidá d'Oxford (1938-1940) trabayando con Rudolph Peters na función de la vitamina B1. Finalmente, en 1941, ante la inminencia de la Segunda Guerra Mundial n'Europa, emigró a los Estaos Xuníos, incorporándose primero a la Universidá de Washington en San Luis y, poco dempués, a la Universidá de Nueva York (NYU), onde desenvolvería'l nucleu de la so obra cume.

 

El Finxu Científicu y el Premiu Nobel (1941-1959)

L'enerxía del motor celular

En NYU, Ochoa convirtióse nun maestru de la enzimoloxía. Mientres los años 40 y principios de los 50, desentrañó mecanismos cruciales del metabolismu entemediu:

  • Metabolismu de carbohidratos y ácidos grasos: Clarificó pasos clave del Ciclu de Krebs (el circuitu bioquímicu central de la respiración celular). Foi el primero n'aisllar la "enzima condensante" (citratu sintasa), que xune l'acetil-CoA col oxaloacetatu pa empecipiar el ciclu.

  • Usu de la enerxía (ATP): Estudió la fosforilación oxidativa, el procesu per aciu del cual les célules converten los nutrientes n'ATP (adenosín trifosfatu), la moneda enerxética de la vida.

 

El descubrimientu de 1955: La Polinucleótidu Fosforilasa

En 1955, mientres investigaba la fosforilación oxidativa na bacteria Azotobacter vinelandii, Ochoa y la so collaboradora francesa Marianne Grunberg-Manago aisllaron una enzima que revolucionaría la bioloxía molecular: la polinucleótidu fosforilasa.

Al introducir esta enzima nun tubu d'ensayu xunto con ribonucleótidos difosfatu (les pieces de construcción del ARN), repararon que los xunía covalentemente, xenerando una llarga cadena d'ácidu ribonucleicu (ARN) sintéticu.

L'error históricu granible: Nesi momentu, la comunidá científica creyó qu'Ochoa descubriera la enzima responsable de retrucar el ARN in vivo (la "ARN polimerasa"). Años más tarde demostróse que la función real de la polinucleótidu fosforilasa na bacteria nun yera sintetizar ARN, sino degradalu (rompelu). Sicasí, la capacidá d'esta enzima pa fabricar ARN artificial nel llaboratoriu abrió la compuerta pa descifrar el códigu xenéticu.

 

El Premiu Nobel de 1959

El 10 de avientu de 1959, Severo Ochoa recibió el Premiu Nobel de Fisioloxía o Medicina, compartíu col so antiguu alumnu y amigu estaunidense Arthur Kornberg (quien aisllara la ADN polimerasa, la enzima que sí retruca l'ADN). El gallardón premiaba los sos descubrimientos sobre "el mecanismu de la síntesis biolóxica del ácidu ribonucleicu y del ácidu desoxirribonucleicu". Foi un finxu que consagró a Ochoa nel Olimpu de la ciencia mundial.

 

El Desciframientu del Códigu Xenéticu (Años 60)

Tres el Nobel, el llaboratoriu d'Ochoa en NYU convirtióse n'unu de los cuarteles xenerales de la carrera más vibrante de la bioloxía moderna: pescudar cómo les secuencies de cuatro bases del ARN se traducen nos 20 aminoácidos que formen les proteínes.

La rivalidá y collaboración con Nirenberg

En 1961, un mozu y semidesconocíu científicu del NIH, Marshall Nirenberg (xunto a J. Heinrich Matthaei), solmenó la ciencia al demostrar qu'un ARN sintéticu compuestu namái por uracilu (Poli-U) —fabricáu precisamente cola enzima descubierta por Ochoa— producía una proteína compuesta namái pol aminoácidu fenilalanina. El primer triplete taba descifráu: UUU = Fenilalanina.

Esto desamarró una competencia feroz pero intelectualmente impecable ente'l llaboratoriu de Nirenberg y el d'Ochoa. Utilizando la polinucleótidu fosforilasa, l'equipu d'Ochoa sintetizó polímeros de ARN con combinaciones específiques de bases (como adenina, citosina y guanina) pa ver qué aminoácidos s'incorporaben a les proteínes.

 

Apuerte del llaboratoriu d'Ochoa al Códigu Xenéticu
Asignación de tripletes: Determinó la composición de bases de la inmensa mayoría de los codones (los tripletes de nucleótidos).
Mecanismu de llectura: Demostró que'l códigu xenéticu se llei nuna direición fixa (del estremu 5' al estremu 3' del ARN).
Señales de puntuación: Contribuyó a identificar los codones d'empecipiaición (que marquen ónde empieza a fabricase una proteína) y de terminación (que marquen el final).

 

Anque Nirenberg llevóse la reconocencia principal (y el Nobel en 1968) por descifrar la secuencia exacta de los tripletes, las aportaciones metodolóxiques ya esperimentales d'Ochoa fueron indispensables pa completar la tabla del códigu xenéticu.

 

Retornu, Llegáu n'España y Dimensión Humana

El regresu y la institucionalización de la bioquímica

A partir de la década de 1970, Ochoa empezó a planiar la so vuelta a una España qu'empecipiaba la so transición a la democracia. Nun regresó con fines pasivos; la so meta fue modernizar la infraestructura científica del país.

El so gran llegáu institucional fue la fundación en 1975 del Centru de Bioloxía Molecular Severo Ochoa (CBMSO), un esfuerciu conxuntu ente'l CSIC y la Universidá Autónoma de Madrid. Esti centru introduxo los estándares d'esixencia, méritu y conexón internacional de la ciencia anglosaxona, convirtiéndose na cantera de les siguientes xeneraciones de bioquímicos españoles (como Margarita Salas y Eladio Viñuela, quien se formaren con él en Nueva York).

 

Dimensión humana: Carmen y la filosofía de la vida

La vida personal d'Ochoa ye indisociable de la so muyer, Carmen García Cobián. Ella foi'l so anclaxe emocional, la xestora de la so vida diaria y la so compañera incondicional nel exiliu. El mesmu Ochoa reconocía ensin ella nunca habría algamáu el Nobel. El so fallecimientu en 1986 somorguyó al científicu nuna fonda depresión de la que nunca se recuperó del tou; dexó de publicar y la so salú decayó rápido.

Nel planu filosóficu, Ochoa yera un materialista convencíu y un humanista fondu. Nun creía en fuercies místiques; pa él, la vida yera la resultancia d'una complexidá molecular estraordinaria pero esplicable al traviés de les lleis de la física y la química. Ye célebre la so reflexón sobre la esistencia, que resume la so cosmovisión:

"L'amor ye física y química. La vida nun ye más qu'un procesu químicu, pero un procesu químicu fermosu."

Severo Ochoa finó en Madrid el 1 de payares de 1993, a los 88 años. Foi soterráu nel so Lluarca natal xunto a Carmen, legando al mundu una obra que tresformó la medicina moderna y demostrando que la rigurosidá científica y la pasión fondamente humana pueden coesistir nuna mesma mente brillante.